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Un programa de cambios para el comercio mundial. La Organización Mundial de Comercio está en crisis y este libro la analiza y presenta nuevas vías.
En teoría, los países ricos e instituciones como el FMI, el Banco Mundial y la OMC, quieren que todas las naciones se convierten en sociedades industriales modernas. En la práctica, sin embargo, los que están arriba «retiran la escalera» hacia la riqueza por la que ellos mismos subieron.
Con demasiada frecuencia, lo que pasa por desarrollo es una imposición para mejorar la vida de los que tienen una posición económica acomodada, mientras que perjudica precisamente a la gente a la que se suponía que ayudaría esa inversión.
Estas páginas abren líneas de reflexión para que los jóvenes conozcan de donde surgen las actitudes racistas y descubran el gran valor de la interculturalidad.
Wangari Maathai nos transmite un mensaje cuya simplicidad aumenta su fuerza: Quien destruye la naturaleza arruina el futuro de los hombres y, en consecuencia, genera conflictos, tensiones y guerras. Ella ha convertido el acto de plantar árboles en un símbolo de paz.
Este libro le ofrece las claves para comprender cómo es y qué sucede en el país que está llamado a mover el mundo de nuestro futuro. No es un libro de historia ni un ensayo político: es una invitación para que China pase a formar parte de su vida.
Este libro investiga la tercera industria más grande del mundo y afirma que los habitantes de Occidente podemos ayudar más viajando menos y siendo más conscientes y cuidadosos cuando lo hagamos. Muestra los efectos ocultos del turismo.
La construcción de un mundo diferente pasa en primer lugar por la invención de otro modo de ver las cosas y de nombrarlas. Poner por delante sus principios fundadores: humanidad, solidaridad, paz, derecho a la vida, que deben convertirse en prioridades.
Esta guía pretende ayudar a los trabajadores en el terreno a responder a muchas preguntas a las que se enfrentan diariamente. Ofrece una serie de pautas para rendir cuentas a la población local y medir el impacto de las operaciones de emergencias.
Casi un millón de personas fueron ejecutadas en Ruanda en 1994. Los crímenes fueron planeados y anunciados. El estado repartió machetes, granadas y fusiles a plena luz del día. Una misión de Naciones Unidas estaba ahí, viendo cómo ocurría todo. Y no pudo hacer nada.